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9.00€¿Necesitas tener siempre a mano tu IP pública? Guarda esta página en favoritos. Te será muy útil para soporte técnico, configurar firewalls, VPNs y accesos remotos.
Qué es una IP y para qué sirve
Una dirección IP es el número de identificación de tu conexión a Internet, vinculado a toda la actividad online que realizas. Cada vez que navegas, haces una compra online, consultas tu correo o realizas una videollamada, tu IP actúa como tu «dirección de remitente digital»: el destino sabe a dónde debe devolverte la respuesta.
En BlumHost hemos creado esta herramienta principalmente para ayudar a nuestros clientes cuando necesitan contactar con el equipo de soporte técnico. También es útil para cualquier usuario que necesite conocer su IP para configurar firewalls, servidores, accesos remotos o comprobar que su VPN funciona correctamente.
Si estás navegando a través de una VPN o proxy, es posible que la IP mostrada no sea la tuya real, sino la del servidor VPN que estás utilizando.
Preguntas frecuentes
Una dirección IP pública es el identificador único que tu proveedor de Internet (Movistar, Digi, Vodafone, Orange, etc.) asigna a tu conexión para que puedas comunicarte con otros dispositivos y servidores a través de Internet. Es, por así decirlo, la «matrícula» de tu conexión en Internet: la dirección con la que te identificas cuando navegas, envías un correo o accedes a cualquier servicio online. Nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?» te muestra precisamente esta dirección IP pública con la que estás saliendo a Internet en este momento.
La IP pública es la dirección que tu proveedor de Internet asigna a tu conexión y es la que ven los servidores y sitios web cuando navegas. Es exactamente la que te muestra nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?». La IP privada, en cambio, es la que tu router asigna internamente a cada dispositivo conectado a tu red local (ordenador, móvil, tablet…), y solo es visible dentro de esa red. Direcciones como 192.168.1.X o 10.0.0.X son IPs privadas. Para entenderlo fácilmente: la IP pública sería como la dirección postal de tu edificio (visible desde la calle), mientras que la IP privada sería el número de piso y puerta (solo tiene sentido dentro del edificio). Todos los dispositivos de tu red local comparten la misma IP pública cuando salen a Internet, pero cada uno tiene su propia IP privada dentro de la red.
IPv4 e IPv6 son las dos versiones del protocolo IP que se utilizan para asignar direcciones a los dispositivos conectados a Internet. IPv4 usa direcciones de 32 bits con el formato 83.46.125.201, y tiene un límite de unos 4.300 millones de direcciones únicas, que resulta insuficiente con el crecimiento de dispositivos conectados. IPv6 nació para solucionar este problema: usa direcciones de 128 bits (como 2001:db8::1) que permiten un número prácticamente ilimitado de dispositivos. Nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?» detecta automáticamente si estás usando IPv4 o IPv6 y te lo indica junto a tu dirección.
Lo más probable es que la dirección que ves en la configuración de red de tu ordenador sea tu IP privada, es decir, la que tu router asigna internamente a tu dispositivo dentro de tu red local. Nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?» muestra tu IP pública, que es la dirección con la que realmente sales a Internet y la que ven los servidores cuando navegas. Son dos cosas completamente diferentes. Si la IP de tu ordenador tiene formato 192.168.X.X o 10.0.X.X, se trata de tu IP privada, y es completamente normal que no coincida con la que muestra esta herramienta.
Depende de tu proveedor de Internet y del contrato que tengas. La mayoría de conexiones domésticas en España tienen IP dinámica: tu proveedor puede cambiarla al reiniciar el router o periódicamente. Si cada vez que usas nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?» ves una dirección diferente, tienes IP dinámica. Si siempre es la misma, probablemente tienes IP fija. Las IPs fijas son más habituales en entornos profesionales y suelen tener un coste adicional sobre la tarifa habitual. Si necesitas saberlo con certeza, contacta directamente con tu proveedor.
Porque tu proveedor de Internet te ha asignado una IP dinámica, que es lo habitual en la mayoría de conexiones domésticas. Cada vez que tu router se reinicia o se reconecta, tu proveedor asigna una nueva dirección IP pública de entre las disponibles. Es algo completamente normal y no afecta a tu navegación ni al funcionamiento de tus servicios. Si necesitas que tu IP pública sea siempre la misma (por ejemplo, para gestionar un servidor o una VPN), puedes solicitar una IP fija a tu proveedor, aunque en la mayoría de casos tiene coste adicional.
No. A través de tu IP pública solo se puede obtener una ubicación aproximada —normalmente ciudad o región— junto con el nombre de tu proveedor de Internet. Esto se conoce como geolocalización por IP, y es lo que usan muchos servicios para mostrarte contenido en tu idioma o adaptado a tu zona. Pero esa información no es precisa y puede mostrar la ciudad donde se encuentra el nodo de tu proveedor, no tu ubicación real. Nadie puede conocer tu dirección postal exacta a través de tu IP. Solo tu proveedor puede asociar una IP con un cliente concreto, y únicamente lo facilita bajo requerimiento judicial.
Por sí sola, tu IP pública no supone un riesgo grave de seguridad. Es información que compartes de forma natural cada vez que navegas por Internet. Dicho esto, alguien con conocimientos técnicos y malas intenciones podría intentar buscar vulnerabilidades en tu conexión. Para un usuario doméstico, la probabilidad es muy baja. Para mayor tranquilidad: mantén el firmware de tu router actualizado, usa contraseñas seguras y no desactives el firewall del router. Si quieres un nivel extra de privacidad, una VPN enmascara tu IP pública real y la sustituye por la del servidor VPN.
Conocer tu IP pública es útil en más situaciones de las que imaginas:
Cuando gestionas un servidor o hosting con firewall, es muy habitual necesitar configurar listas blancas (whitelist) para permitir el acceso solo desde determinadas IPs. Para añadir la tuya a esa lista, necesitas saber cuál es tu IP pública: exactamente la que te muestra nuestra herramienta «¿Cuál es mi IP?». Esto es especialmente útil para evitar que el firewall de tu servidor te bloquee al introducir mal una contraseña varias veces, o al ejecutar algún proceso que pueda interpretarse como sospechoso. En BlumHost puedes abrir un ticket de soporte con tu IP a mano y te ayudamos con cualquier configuración de acceso.
La forma más directa es solicitarla a tu proveedor de Internet. La mayoría de proveedores en España ofrecen IP fija, aunque suele tener un coste adicional y está orientada principalmente a entornos profesionales: accesos remotos, gestión de servidores, VPNs corporativas o reglas de seguridad basadas en IP. Para un uso doméstico habitual, la IP dinámica es más que suficiente. Si lo que necesitas es una IP estática para tu servidor de hosting, en BlumHost todos nuestros planes incluyen IP compartida con posibilidad de IP dedicada.
La herramienta de arriba muestra siempre tu IP pública: la que ven los servidores de Internet cuando navegas.
Tu IP privada (como 192.168.1.X) solo es visible dentro de tu red local y la asigna tu router.
Dinámica: la más habitual en conexiones domésticas. Puede cambiar al reiniciar el router.
Fija: siempre la misma. Necesaria para servidores, VPNs y accesos remotos profesionales.
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Si ya tienes una web en otro hosting y quieres disfrutar de servidores LiteSpeed, NVMe y cPanel en España, en BlumHost hacemos la migración de forma gratuita si tu proveedor actual usa cPanel. Sin cortes, sin pérdida de datos.
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